Criticas y Comentarios II

a la obra de Fernando Josseau, Dramaturgia y Narrativa

Cuentos Selectos Volumen 2
Josseau desclasificado
Por Mario Valdovinos, El Mercurio, 3 de septiembre de 2006.

Josseau es un outsider de las letras chilenas, un desclasificado, un francotirador. Cada cierto número de años dispara. En la década de los cincuenta estreno su monólogo teatral "El Prestamista", que alcanza ya quince mil representaciones; después paso del teatro del absurdo, "La mano y la gallina", a las sátiras protagonizadas por Coco Legrand. Así, sin prisa pero de modo tenaz, ha propuesto una obra literaria, sin poner en primer plano la personalidad de su creador. Es autor, además, de relatos, entre los que destacamos en este primer volumen antológico: "Su excelencia el embajador", narración de largo aliento donde la tensión de los hechos se dilata alrededor del secuestro de un diplomático por quien su plagiador solicita como rescate... treinta y cinco dólares; y "Los pianistas mancos", cuento del que Josseau hizo una versión teatral, en torno a dos pianistas exitosos, Thomas y Somerset. Ambos músicos pierden la habilidad de una de sus respectivas manos y estimulados por Roger, el manager, forman una dupla con esa limitación: dos mancos tocando el piano unidos por un solo sentimiento.

Algunos de sus cuentos no escapan, en su desenlace, a la parábola previsible e incurre en clichés narrativos en sus descripciones e, incluso, como ocurría en las últimas cintas de Buñuel, su audacia a ratos está condicionada por la elección de una forma que encorseta la trama.

No obstante, la balanza se inclina por los logros: temas originales, ambientes seductores, ironías frente a distintos tipos de discurso, nudos ciegos, delirios, pasadas frecuentes por el bar Pavez, para culminar curiosamente en un relato de factura clásica, "El prisionero", ambientado en 1723 y en torno a Osvald Heckel, acusado del asesinato de una joven viuda. El cautiverio del acusado produce el despliegue de un relato magistral.

Cuentos Selectos Volumen 2
Josseau: amnesia, collage y psicoanálisis
Por Fernando Donoso, La Nación, eI de agosto de 2006

Los cuentos de Fernando Josseau tienen humor, sicología, absurdo, crítica, teatro. Y sobre todo, no se dejan abandonar. Ocurren frecuentemente en Nueva York o en Santiago, y son un rápido despliegue escenográfico, narraciones brillantes de mundos cruzados por un metro que corre bajo la ciudad mientras arriba llueve, por ejemplo. En "Los pianistas mancos", hay un orden que se tensa y está a punto de estallar entre unos siameses musicales de pronto enamorados de la misma mujer, en Manhattan. Al final, la chica golpea inútilmente una puerta mientras ellos practican a toda velocidad un conveniente ejercicio de amnesia.

Sus "Cuentos selectos" reúnen textos escogidos de la trilogía constituida por "Chez Pavez", "La posada de la calle Lancaster" y "Crónicas del absurdo". Josseau, dramaturgo de primera línea cuya obra "El prestamista" alcanzó más de diez mil representaciones en Chile, América y Europa, ha definido su obra como "un collage" sobre la vida contemporánea.En estas narraciones habla de sicoanálisis, amor, sexo, marginalidad, esnobismo. Hay piezas de "teatro instantáneo" y supuestas conferencias de prensa o entrevistas. Y siempre una sutil atmósfera estética que se podría respirar casi igual en Sao Paulo, Buenos Aires, Santiago. Además, notables comienzos de cuentos, primeras líneas que contienen la promesa de que algo muy raro está por suceder: "El departamento contaba con veintitrés espaciosas habitaciones. Tres dormitorios, tres baños, tres estudios inmensos, tres grandes halls, tres comedores, además de las tres amplias cocinas y las tres habitaciones para la servidumbre". O: "Hacía muchos, muchísimos años que no se le otorgaba el Premio Nobel de Literatura a un escritor sueco y ahora le correspondía ese gran honor a un anciano de ochenta años". Un cierto deslizamiento de la realidad hacia posibilidades impensables es lo que ocurre aquí. De pronto, simplemente todo parece un dibujo de Oski (que debería haber sido inmortal), un dibujo fino, un poco maniático y divertido. Como en "La familia Parkinson", donde los personajes siempre han tenido "tendencia", y esa cualidad indefinida juega sin jamás explicitarse, con el lector.
La lectura de Josseau resiste perfectamente el tiempo. Sigue lloviendo en sus páginas cuando él quiere que llueva, sigue siendo divertido e inquietante que esos personajes suyos tengan "tendencia".

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